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lunes, 22 de septiembre de 2008

COMUNICACIONES CON EL DEFENSOR DEL PUEBLO / LEY DE COSTAS

RESPUESTA REMITIDA AL DEFENSOR DEL PUEBLO EN 20/09

OFICINA DEL DEFENSOR DEL PUEBLO
El Puig, 19.09.08
Expediente núm. 08000639
05-JNN-MJMM

Estimados señores:
La presente es principalmente para agradecerles su atenta comunicación de 16.09.08 y comentar, por ser de interés, alguno de sus aspectos más relevantes.

En primer lugar acuso recibo de que ustedes admiten a trámite la reclamación, ?por el momento centrada? en la falta de respuesta del Ministerio a la queja. Al mismo tiempo les traslado mi desconcierto, puesto que nunca he formulado tal reclamación, lo que significa que ustedes, de modo más que paradójico, no admiten la queja formulada y admiten en cambio otra no formulada, que solo existe en su imaginación. Se trata de una postura muy respetable pero de escasa utilidad y sabrán perdonar que no la salude con entusiasmo..

En segundo lugar, su declaración de que ese servicio carece de medios para estudiar la queja tiene la virtud de aclarar las cosas. Esta declaración, tan parecida a la de la Dirección General de Costas cuando afirma que carece de medios para tramitar las concesiones de derecho transitorio, constituye una negativa indirecta pero bastante clara a tramitar la reclamación, y sugiere no que la misma carezca de fundamento, sino que ustedes se ven materialmente incapaces de atenderla, lo que a su vez parece indicar que el Defensor del Pueblo es una institución que resuelve las reclamaciones de modo selectivo, de tal forma que si éstas son moderadas, modestas y afectan a una persona o a un grupo pequeño, se tramitará, pero en cambio si lo que se está denunciando es un fraude colectivo que afecta a todo el país, entonces no se tramitará. Su información es útil para que los ciudadanos no alberguen falsas esperanzas en cuanto a lo que ustedes están dispuestos a hacer por ellos.

En tercer lugar puede que ustedes no estén de acuerdo en admitir la fecha de 1.880 como el origen de la consideración de las costas como bien público, y quizá tengan razón. En todo caso, deberían dirigir la discrepancia al Tribunal Supremo, que es el responsable de esa doctrina a través de numerosas sentencias que por lo visto ustedes no conocen y que deberían estudiar a fin de servir mejor al país. De todos modos, me cuesta entender por qué me les preocupa tanto ese tema. La referencia figura en mi informe en un pasaje puramente explicativo de la historia de las leyes de costas y no asociado a queja concreta de clase alguna. Se retiraría esa referencia y el informe no perdería nada de su fuerza de denuncia, lo que sugiere que se están agarrando ustedes a los detalles intrascendentes para evitar valorar el fondo.

En cuarto lugar, tampoco entiendo su referencia a supuestas críticas a la legislación de costas. Mi informe describe defectos técnicos que sería mejor corregir, pero no es ni pretende ser una crítica contra la ley de costas, sino todo lo contrario. Parece que ustedes no lo hayan leído correctamente. En otro caso se habrían apercibido de que toda la argumentación desplegada para demostrar los abusos cometidos por la Dirección General de Costas descansa en la ley y emplea la ley como base. La pretendida solicitud de que el Defensor del Pueblo investigue unas supuestas críticas a la ley existe solo en su imaginación (y ya es la segunda).

En quinto lugar, no puedo estar de acuerdo con ustedes en su postura sobre el derecho a reclamar la concesión de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas. Que un ciudadano tenga o no derecho a ella dista de estar claro, teniendo en cuenta la complejidad de la ley y el reglamento en este punto. El único caso que me parece dudoso es el de los edificios construidos sobre el dominio público después de su declaración como tal. En todos los demás, bajo mi punto de vista, la reclamación puede argumentarse y defenderse. Por tanto, prácticamente todo el mundo tiene derecho a pedir la concesión, a que la Administración tramite un expediente y a que dicte una resolución fundada en derecho. Es realmente noticioso que el Defensor del Pueblo niegue este derecho, que no significa más que el derecho a pedir. Por lo demás, hace unos diez años que las órdenes ministeriales aprobatorias de los deslindes incluyen en su parte dispositiva, de una forma que juzgo muy correcta, una invitación a que cualquiera que se considere con derecho a la concesión formule la correspondiente petición. Si quisiéramos imaginarnos físicamente una imagen que simbolizara esta idea que propone el Defensor del Pueblo, la negación del derecho a pedir, tan parecida a la negación del derecho a hablar, inevitablemente veríamos en nuestra mente una mordaza.

En sexto lugar, puede que tengan ustedes razón en su opinión de que no parece que la orden aprobatoria del deslinde sea el lugar en que obligatoriamente haya de informarse al ciudadano de la posibilidad de reclamar la concesión. Se pueden imaginar que tanto a mí como a los ciudadanos nos da igual de qué manera se les informe.. Lo importante es que la información no se oculte, sino que se dé. En todo caso, como quiera que es la propia Dirección General de Costas la que lleva unos diez años dando ese aviso en la parte dispositiva de las órdenes de aprobación del deslinde, quizá deberían ustedes dirigirse a esa institución para hacerle ver su error.. En cuanto a su referencia a la garantías que según dice contienen los expedientes de deslinde, no entiendo qué relación tiene con el derecho de concesión. En todo caso, cuando aluden ustedes a la tramitación larga como una especie de garantía, o como una virtud, quizá incurran en un error, puesto que los ciudadanos tienen derecho a una tramitación diligente, que por suerte ha sido reducida por la ley a veinticuatro meses para evitar las tramitaciones por lapso de hasta dieciocho años que he visto en algún caso.

En séptimo lugar, me resulta indiferente que encuentren ustedes o no en la Dirección General de Costas una actitud indolente, y que hayan ustedes admitido muchas o pocas reclamaciones individuales relativas a la ley de costas. Si creen que esto es un consuelo, no puedo darles ese gusto, aunque sí noto que su reflexión rezuma sentimiento de culpa, pero en cualquier caso lo que nos importa es nuestra queja y no otras. Y, en cuanto a la indolencia, nunca he creído que la Dirección General de Costas tenga una actitud indolente. Dije en mi informe que dicha actitud era estudiadamente indolente, lo que es lo mismo que decir que no es indolente en absoluto, porque considero que la pasividad está planificada y obedece a una consigna para obtener ciertos fines.

En octavo lugar, no entiendo por qué afirman que no han encontrado ningún caso de confiscación, cuando la palabra confiscación no se nombra en las casi ciento cincuenta páginas de mi informe (tercera vez que hablan ustedes una reclamación puramente imagianria), ni tampoco por qué creen ustedes que las irregularidades que denuncio son meramente formales y sin efecto físico (tampoco sé qué entienden por efecto físico). La Administración está aplicando la ley con un criterio en una playa y con el criterio inverso en otra. El criterio de que la obra artificial sobre la arena hace que el terreno ya no sea arena se lo aplica la Administración a sí misma y a sus paseos marítimos. El criterio de que la obra artificial sobre la arena no impide que el terreno siga siendo arena se lo aplica a los ciudadanos. Quizá entienda ustedes que ésta es una irregularidad formal carente de importancia y de efectos nocivos para los ciudadanos, en cuyo caso solo me cabe preguntarme el por qué de la denominación de su institución.

En noveno lugar, cuando se refieren ustedes a resoluciones judiciales sin plasmar, parecen sugerir que los datos del informe están sesgados, lo que requiere una reflexión. Por una parte probablemente hayan caído ustedes en ese error tan habitual en ingenieros metidos a juristas y en juristas con deficiencias de formación, de creer que una sentencia que desestima un recurso contra un deslinde o una demolición constituye una confirmación de la validez del acto administrativo en cuestión. No necesariamente es así. Si, como sucede en el caso del restaurante Pepita, la demanda judicial deja sin plantear importantes motivos de nulidad, y por lo tanto la sentencia no puede entrar en ellos, no significa que no existan, por lo que ninguna sentencia de esta clase confirma la validez del acto, simplemente desestima el recurso en los limitados términos en que éste fue planteado. Por otro lado, la visión de conjunto presentada en el informe es inaccesible a la labor judicial. Si la Dirección General de Costas está aplicando la ley con criterios distintos según le interese, los perjudicados por el criterio A no pueden quejarse al tribunal de que en otra playa se está aplicando el criterio B porque lo impide el principio de prohibición de igualdad en la ilegalidad. Mi informe es cualitativamente distinto de cualquier demanda judicial porque la demanda se refiere a un caso concreto, o a un grupo de casos, mientras que el informe denuncia una situación global y de fondo. Entiendo por su carta que el Defensor del Pueblo considera que éste último, es decir, el pueblo, debe renunciar a plantear esa cuestión de fondo y a mantener respecto a ella un pensamiento crítico, lo que nuevamente ilumina mi mente con la imagen de una mordaza.

En décimo lugar, resulta especialmente acertada su apreciación de que su carta puede hacerles a ustedes parecer el Defensor de la Administración más que el Defensor del Pueblo. Son muy dignos los esfuerzos dialécticos que hacen por desmentirlo, y es de valorar su reflexión de que el verdadero beneficiado de la política de costas es el pueblo en general, que con ella puede ?usar libre y gratuitamente el litoral?, aunque he leído la misma frase bastantes veces en los escritos de la Dirección General de Costas, e imagino que el parecido será pura casualidad. Por lo demás, observo que el Defensor del Pueblo, pendiente del beneficio del pueblo como bloque más que de las personas individuales, comparte criterio con los antiguos gobernantes de Esparta, que despeñaban por un barranco a los recién nacidos malformados, con los Señores Robespierre y Dantón, que en el París en torno a 1789 pensaban lo mismo y con Don Vladimir Ilich Ullianov, que tuvo un considerable éxito en la Rusia zarista proclamando ideas parecidas. Que los derechos fundamentales de la persona sean de la persona, y no del bloque, parece haber perdido importancia. Que la declaración universal de los derechos del hombre y del ciudadano sea del hombre y del ciudadano, no del bloque, también. Al Defensor del Pueblo lo que parece que le gusta es el colectivo y el colectivismo.

En undécimo lugar, en cuanto al informe que ustedes solicitan a la Dirección General de Costas, me parece una iniciativa afortunada, aunque resulta sorprendente que hayan tardado ustedes ocho meses en decidirse y temo que su poco entusiasmo transforme el trámite en un puro turno de audiencia para que los ingenieros de costas nos digan cosas parecidas a las que nos dicen ustedes.

En duodécimo lugar, y para concluir, celebro coincidir con ustedes en que la entrevista que se solicitó en enero resulta innecesaria. Si es para escuchar las mismas reflexiones, o parecidas, que ustedes me transmiten en su comunicación, es mucho mejor rendir tributo a la realidad de que el tiempo es un regalo que no debemos malgastar.

Su carta contiene bastante paja que sin embargo no oculta el grano de su negativa a admitir a trámite la queja, con lo que concluyo que al Defensor del Pueblo le parece bien lo siguiente:

-Le parece bien que la Dirección General de Costas invada competencias de las Comunidades Autónomas en ordenación del territorio, con perjuicio de los ciudadanos.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas no aplique la ley de costas para permitir la construcción de inmensos complejos en terrenos donde antes solo había litoral virgen.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas esté instrumentalizando sus competencias para fomentar la presión urbanística sobre el litoral.

-Le parece bien que el Estado construya puertos que se comen la tierra firme y que la Dirección General de Costas no haga nada al respecto, excepto quitarle sus propiedades a los ciudadanos para después (solo después) regenerar la playa y devolver la costa a su antiguo estado.

-Le parece bien que durante años la Dirección General de Costas haya estado tramitando expedientes de deslinde en secreto, sin que los afectados se enterasen de nada, incluso después de que Audiencia Nacional y Tribunal Supremo dijeron que tal práctica era ilegal.

-Le parece bien que la suspensión de autorizaciones y concesiones en el dominio público se prolongue durante diez, quince o más años, a pesar de su carácter provisional, y que la Dirección General de Costas extienda ilegítimamente a las licencias municipales de obras, de tal forma que si después de nueve, diez, once o más años de la incoación del expediente un vecino decide cambiar el marco de una ventana, se le imponga una sanción.

-Le parece bien que en Bajo la Cuesta la Dirección General de Costas esté a punto de derribar todo un barrio simplemente porque un topógrafo se equivocó en el cálculo de un ángulo y ellos no quieren rectificar.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas no tramite una petición de deslinde presentad por vecinos de Puzol y apoyada en una grabación en vídeo que acreditaba el alcance del temporal.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas declare ribera del mar el casco urbano de Oliva porque entró el mar en el temporal extraordinario de noviembre de 2001 pero no haga lo mismo en San Sebastián cuando el mar entró con motivo del temporal extraordinario de marzo de 2008.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas otorgue concesiones para usos prohibidos por la ley de costas, como la feria de muestras de Vegadeo o el Foro de las Culturas de Barcelona.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas no conteste a las peticiones escritas de concesión administrativa de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas, y que su anterior titular anunciase su intención de rescatar las que no tuviera más remedio que otorgar.

-Le parece bien que la Demarcación de Costas de Tenerife iniciara de oficio la tramitación de expediente para otorgamiento de la concesión de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas a D. Thomas Müller y que unos años después la misma Demarcación de Costas le diga que no tiene derecho a ella y lo amenace con sanciones y derribos, incluso cuando no es órgano competente para resolver el expediente.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas derribe el restaurante Pepita tramitando el expediente contra personas distintas de sus propietarios, y que se condene a los interesados a pagar más de 80.000 euros como coste del derribo.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas derribe la carpintería de Valeriano Rodríguez, incluso antes de aprobarse deslinde alguno, simplemente porque los nuevos muelles y espigones del puerto de San Sebastián de la Gomera causaron tal erosión que llevaron el mar hasta la base misma del edificio.

-Le parece bien que la ley se costas se retrotraiga a catorce mil años atrás a fin de justificar el deslinde de la Bombilla, incluso cuando la aplicación retroactiva de la ley está prohibida por la Constitución.

-Le parece bien que en algunas playas la Dirección General de Costas aplique el principio de que la obra sobre la arena no priva a ésta de su carácter demanial, y en otras el principio contrario, casualmente siempre en contra de los ciudadanos.

-Le parece bien que la Dirección General de Costas infrinja sistemáticamente la ley al construir paseos marítimos sobre la arena.

-Le parece bien que en playas como El Saler, Arenales del Sol, Playa-Lisa Gran Playa, Alboraya, Otur o Seselle la Dirección General de Costas diga que las obras o depósitos sobre la arena no priven a ésta de su carácter demanial y en cambio no haga lo mismo en las extensas zonas de la costa de levante donde la duna está totalmente ocupada por construcciones.

-Le parece bien que la Administración construya sobre la arena y después de la entrada en vigor de la ley de costas un edificio como el Planetario de Castellón y una instalación como el parque marítimo, y que la Dirección General de Costas no declare estos terrenos demaniales a pesar de estar formado por acumulaciones dunares.

-Le parece bien que toda la bien llamada Calle de la Arena, como la plaza de la basílica, en Candelaria, estén precisamente sobre la arena, sin que la Dirección General de Costas declare estas zonas como el dominio público que son.

Puesto que ustedes no admiten a trámite la queja, debo concluir que todas estas situaciones de abuso a ustedes les parece que no tienen nada de reprochable. Desde luego son muy dueños y puede que tengan razón, pero deben saber que la Dirección General de Costas y ustedes están solos en esa postura. El informe lo entiende todo el mundo: los ciudadanos afectados, los ciudadanos no afectados, los juristas, los periodistas, los políticos, los embajadores de países europeos, los europarlamentarios. Resulta más que sintomático que su contenido conmueva los fundamentos éticos de cada persona que lo lee excepto si esa persona es miembro del Defensor del Pueblo o de la Dirección General de Costas.

Si tuviera que juzgar por este expediente, pensaría que ustedes tienen que hacer un poco más de mérito para merecer su sueldo, su función y sobre todo su nombre. En todo caso, ya deben saber que la seriedad de sus colegas europeos les está haciendo incurrir en el ridículo que a mi juicio merecen. Saben que mientras ustedes se dedican a expresar reticencias inconsistentes y a discutir quejas que nunca he formulado, la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha admitido a trámite la misma queja que ustedes no admiten y que está investigando los abusos que a ustedes les parece que no lo son.

Su comunicación no me ha decepcionado porque nunca esperé nada de ustedes. Cuando dos mil familias me consultaron qué hacer, les advertí que dentro de España no podíamos esperar nada, así que la presentación de la queja ante el Presidente del Gobierno, la Ministra y el propio Defensor del Pueblo tenía un objeto puramente de método, o, por así decir, patriótico. Lo único que queríamos era cubrir el expediente sin ninguna intención concreta, que es lo mismo que ustedes parecen estar haciendo con nosotros. Tanto para mí como para las personas que represento resulta penoso tener que traspasar las fronteras de nuestro país para conseguir atención y justicia, pero por lo visto ésa es la España que hemos sabido hacer entre todos.

Sin otro particular
J. Ortega
http://costasmaritimas.wordpress.com/2008/09/20/respuesta-remitida-al-defensor-del-pueblo-en-2009/

CARTA RECIBIDA EN 19/09 DEL DEFENSOR DEL PUEBLO

http://costasmaritimas.wordpress.com/2008/09/20/carta-recibida-en-2009-del-defensor-del-pueblo-2/

jueves, 18 de septiembre de 2008

Es una verguenza que en Nicaragua se respete la propiedad privada y en España no.

LEY DE COSTAS DE NICARAGUA= RESPETO A LOS DERECHOS ADQUIRIDOS

LEY DE COSTAS EN ESPAÑA= ATAQUE A LA PROPIEDAD PRIVADA LEGALMENTE ADQUIRIDA

LEY de COSTAS en NICARAQUA
Ya se encuentra listo el anteproyecto de Ley de Costas, que elaboró la comisión de población y municipios de la Asamblea Nacional. Este dictamen se discutirá el próximo mes y podría ser aprobado por los diputados del parlamento. Los empresarios, por su parte, están conformes.
En el siguiente reporte Luis Carlos Pérez nos brinda mayor información.


11 Noticias Nicaraqua


http://es.youtube.com/watch?v=3vCZOGo5XYM



Carmen

domingo, 7 de septiembre de 2008

Los afectados por la Ley de Costas piden que se deslinde la playa de San Sebastián

Si se aplica la norma como en Oliva, habría que derribar viviendas del casco urbano.
Alicia Martí - Valencia- LA RAZON
No se trata de perjudicar a los vecinos de San Sebastián sino de demostrar cómo la Ley de Costas se aplica de manera arbitraria.
La plataforma de afectados por esta normativa acordó ayer solicitar al Gobierno que aplique el mismo criterio en San Sebastián que el que ha seguido en Oliva y declare, como ha hecho en la localidad valenciana, zona de dominio público hasta donde llegó el mar en el pasado temporal del mes de marzo, es decir, hasta la ciudad.
Al menos así lo ha hecho en Oliva donde ha ampliado el área de dominio público marítimo de tal manera que abarca varias calles de la población alegando que el temporal de 2001 el mar llegó hasta allí . Este deslinde supondría el derribo de 200 viviendas, según explicó el abogado y portavoz de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas, José Ortega. La asociación, que se reunió ayer en Valencia para acordar las acciones que van a seguir durante los próximos meses, está decidida a demostrar que la dirección general de Costas del Ministerio de Medio Ambiente actúa con total arbitrariedad y que aplica la ley de diferente manera en cada punto de España.
Ortega asegura que la ley se está aplicando en función de quiénes sean los afectados e incluso incumpliendo otras leyes como al parecer va a suceder en L?Almardá, en Sagunt. En esta localidad, según ha llegado a oídos de miembros de la plataforma, se van a derribar el próximo mes de octubre al menos 50 viviendas sin que los vecinos hayan recibido todavía notificación alguna. De llevarse a cabo estos derribos, se realizarían sin que el juzgado de lo contencioso haya dado su autorización para entrar en los domicilios.

sábado, 30 de agosto de 2008

En el vigésimo aniversario de la Ley de Costas

En 1989, en el Congreso de los Diputados, el diputado Juan Antonio Montesinos planteó al entonces ministro de Obras Públicas y Urbanismo, Saenz de Cosculluela, la siguiente pregunta acerca de la aplicación de la Ley de Costas que se había aprobado en julio de 1988: «¿Tiene previsto el Gobierno adoptar alguna medida, además de pagar el precio justo, que compense económicamente a los residentes extranjeros propietarios de inmuebles en el litoral español, que serán expropiados por la Ley de Costas?
El señor ministro se ofendió, además de extrañarse por la pregunta. Un país como éste, serio y respetuoso de los derechos de los ciudadanos, no podía ser sometido a semejante duda. Enfáticamente le respondió con el comunicado que su Ministerio había hecho publico: «Uno: El Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo desmiente rotundamente que la Ley de Costas implique la nacionalización o expropiación de propiedad alguna de ciudadanos españoles o extranjeros. Sólo aquellas edificaciones que carezcan de todo soporte legal se verán afectadas por los oportunos expedientes sancionadores, según el procedimiento legalmente establecido, y con todas las garantías procesales para los interesados. La Ley de Costas arbitra mecanismos para la legalización de construcciones realizadas en la zona de dominio público marítimo terrestre, así como salvaguarda las edificaciones construidas de acuerdo con la legislación anterior». Ni más, ni menos. En ese mismo año, la Dirección General de Costas había iniciado el expediente de deslinde de Arenales del Sol. Esta playa había sido deslindada completamente -la zona maritimo terrestre y las playas- en 1974 por la propia Dirección de Costas con base en la Ley de Costas de 1969. Con arreglo a ello, había sido incluida en el Plan de Ordenación Urbana de Elche como terrenos urbanos y se habían aprobado las construcciones que hoy se encuentran en dicha playa. Es más, algunos de los terrenos habían sido vendidos por el Estado a los particulares al no ser dominio público. Tan legales son esas viviendas como las viviendas de los centros históricos de las ciudades. Qué llevó a la Dirección General de Costas a aplicar la Ley deCostas en Arenales del Sol, contradiciendo la palabra del ministro (en sede parlamentaria, esto es en la institución que refleja el mayor nivel de soberanía popular), es uno de los mayores misterios. ¿Mintió el ministro y, por ello, actuó indignamente, haciendo cómplice a su Gobierno de semejante engaño?, ¿ o bien los altos funcionarios de Costas decidieron que el ministro era un incompetente al que podían burlar y hacer lo que es viniera en gana? El caso es que en 1997 (ya con otro partido en el poder y otra ministra) se aprobó el nuevo deslinde de Arenales del Sol. Curiosamente, en él se afirma que se realiza porque el deslinde anterior, de 1974, es incompleto al no haberse deslindado lo que era la playa.
De la lectura de dicho deslinde anterior, realizado por la propia Dirección de Costas, se comprueba que sí se deslindó la playa. La conclusión es que los funcionarios tuvieron que falsear la situación para poder encajar tanto disparate. Una de dos, o la Ley de Costas sí se aplicaba con carácter retroactivo sobre propiedades legales, con lo que esto suponía acerca de la seguridad jurídica de invertir en este país, o había que afirmar, mintiendo, que las propiedades no eran legales porque el deslinde anterior era incompleto. Se optó por la mentira y, por ello, por la prevaricación. Que, además, éste no es un asunto de un partido político concreto, lo avala el hecho de que Costas inicia el nuevo deslinde (innecesario porque ya se había deslindado) en 1989 con un partido en el poder y lo finaliza (tras casi una década) con otro. Desgraciadamente, la forma de actuar por parte de Costas en Arenales del Sol ha sido aplicada por esa Dirección del Estado en otros muchos lugares de la costa española. La alarma, inseguridad jurídica y desamparo que todos estos desmanes han generado, forzaron a que los miles de vecinos afectados se organizaran para defender sus legítimas propiedades. Nació así la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas que remitió al Parlamento Europeo un informe (enero de 2008) en el que se reflejaban algunos de estos abusos por la aplicación retroactiva de la Ley de Costas. El Parlamento Europeo, alarmado de que a ciudadanos europeos se les pueda expoliar de sus propiedades, ha admitido dicho informe, y anunciado, que formará una Comisión de Investigación acerca de la actuación del Gobierno español.
A día de hoy, una parte importante de los funcionarios que durante años cometieron estos desmanes, con una prepotencia y arrogancia inauditas, han sido cesados de la Dirección General de Costas. Hoy están ocupando altos cargos en la Administración. Hay una nueva ministra y unos responsables nuevos. Esperamos que entiendan
qué es lo que pretendemos desde nuestra asociación y desde la plataforma. Nuestra lucha por defender las propiedades que legítimamente adquirimos antes de la Ley de Costas de 1988, va mas allá de la mera defensa de nuestras viviendas. Deseamos que se modifiquen los artículos de la Ley de Costas que han permitido, y que a día de hoy aún permiten, aplicarla con carácter retroactivo. No aceptamos el tan manido argumento de que el fin justifica los medios y los derechos individuales deben supeditarse a los intereses colectivos y queremos
abrir un debate que restituya lo que entendemos son las condiciones básicas para un Estado respetuoso con sus ciudadanos, en estos temas.
Consideramos que las leyes no se aplican sobre derechos anteriores, legítimamente adquiridos y que el derecho de propiedad (vivienda), es un derecho fundamental (ya sabemos que no es un derecho fundamental de las personas en nuestra Constitución, hija de su tiempo y gentes, pero sí para la legislación y tribunales europeos. Ambas condiciones son esenciales para recuperar la confianza de miles de ciudadanos extranjeros que
consideran este país poco seguro para su inversión y poco menos que una república bananera en estos temas de urbanismo.
Por último permítanme dos consideraciones finales. Nunca hemos discutido la capacidad de un Gobierno democráticamente elegido para ordenar el territorio con base en el bien común. Si el Gobierno cree que debe eliminar edificios de la costa, está en su derecho.
Lo que pedimos es que lo haga con los mecanismos adecuados al reconocimiento de la propiedad y compense a los propietarios con indemnizaciones justas. Tal y como se hace cuando se expropia para construir una autovía, una vía de tren, una vía urbana, un parque,etc. Lo que consideramos un disparate es que el Gobierno nos
quite nuestras propiedades y nos diga que nos compensa dejándonos vivir un cierto número de años en ellas. Aunque sea el resultado de una sentencia del Tribunal Constitucional, es un disparate propio de analfabetos en economía.
Ahora, el Estado puede adquirir una vivienda pagando a su propietario con el uso, por un cierto período de tiempo, de su propia propiedad. Si extrapolamos este tipo de relaciones a particulares, es como si uno pudiera decir a otro: me gusta tu coche y como soy más fuerte que tú (soy el Estado), me lo quedo, pero para que veas que no soy un auténtico ladrón te dejo que lo uses unos meses, pero, eso sí, me tienes que pedir permiso para cualquier arreglo o cambio que quieras hacer y además el impuesto de tráfico (en nuestro caso el IBI) lo pagas tú. Fantástico.
Si permitimos que un Gobierno pueda aplicar leyes como ésta sobre propiedades anteriores (legítimas) abrimos la puerta a futuros desmanes sin fin. Imagínense que se considera que la construcción masiva en nuestras ciudades ha estropeado lo que sería el perfil (skyline) de las mismas con edificios de 8 o 9 plantas en las mismas calles que existen edificios mas antiguos de 4 o 5 plantas. Se pueden buscar argumentos para justificar esta actuación. La existencia de edificios más altos que otros en las mismas calles no sólo es estéticamente insoportable (¡algunos pseudo-ecologistas son tan estetas!), sino que, además, perjudica la recepción de emisiones de radio y televisión por parte de las viviendas más bajas. Por todo ello un Gobierno responsable dicta una ley de recuperación del Dominio Público Aéreo-Terrestre, mediante la cual se establece que las ciudades no podrán tener edificios en el centro de mas de 4 o 5 alturas.
A partir de la misma se establece también que todas las viviendas que superen dicha altura, pasan a ser propiedad del Estado. Como esto afectará a cientos de miles de viviendas existentes, se proclama que a los actuales propietarios se les dará, en compensación por perder su propiedad, una concesión de 30 años (ampliables en ciertos casos), y una vez pasado este período, las alturas en exceso se derribarán ¿Ustedes admitirían esto si tuvieran la desgracia de que sus viviendas quedasen fuera de ordenación bajo la nueva ley o se defenderían y lucharían por sus derechos?
Esto es lo que estamos haciendo nosotros, y cuando piensen en ello, recuerden los versos de Bertol Brecht sobre uno de esos Gobiernos que creía que el individual y sus derechos debían supeditarse a la colectividad. «Primero se llevaron a los negros, pero no hice nada porque yo no lo era. Enseguida se llevaron a los judíos, pero no hice nada porque yo tampoco lo era. Después detuvieron a los anarquistas, pero como yo no soy
anarquista tampoco hice nada...
Ahora me llevan a mí». !
En el vigésimo aniversario de la Ley de Costas

ALFREDO MASÓ TRIBUNA
Presidente de la Asociación Litoral Arenales del Sol
DIEGO FOTÓGRAFOS
Viernes, 29 de agosto, 2008 ELCHE 13
http://www.diarioinformacion.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090200_8_793219__Opinion-vigesimo-aniversario-Costas

martes, 26 de agosto de 2008

El ático de pepiño en 'Villa PSOE'

La mole es fea. Y, quizá, también ilegal. El vicesecretario socialista y varios cargos del partido han construido un edificio a pie de playa en Arosa. 150 metros de ático a 20 metros del mar. Los vecinos han denunciado la recalificación del terreno. JACOBO GARCIA
La llaman 'Villa PSOE'. Está en Galicia, en la Isla de Arosa. Entre pinos, bateas, humedales y aves exóticas, Pepiño Blanco va a disfrutar de uno de los atardeceres más espectaculares de las Rías Bajas... En esta pequeña isla de siete kilómetros cuadrados y apenas 4.500 habitantes, se levanta el monstruo, más parecido a un centro comercial que a una vivienda veraniega.
El vicesecretario general del PSOE posee uno de los 120 apartamentos de esta lujosa mole de madera y cristales alzada prácticamente sobre la arena de la playa. Las viviendas más baratas han sido vendidas por 300.000 euros. El de Blanco es el más grande, el mejor situado y el único prácticamente terminado de los proyectados. El pasado jueves, una veintena de obreros extranjeros se afanaban en los últimos remates.
La futura residencia veraniega de Blanco ha soliviantado a gran parte de los vecinos, que han visto cómo, mientras sobre ellos pende una orden de derribo y sanciones por las antiguas viviendas levantadas junto a la costa, a él y a varios cargos del partido socialista se les permitirá vivir a pie de playa. Todo gracias a una sospechosa recalificación.
«Lo sé yo y lo sabe toda la isla. A los demás no nos dejan hacer nada y amenazan con tirarnos la casa, y otros pueden construir encima de la arena». Celsa Otero, de 83 años, tenía hasta hace poco una envidiable vista al mar en la casa que habita desde hace 25 años. La suya era la última residencia de una discreta hilera de casitas bajas junto al puente que une la isla con Villanueva de Arosa. Pero desde hace algunos meses ya no ve el pinar que antes rodeaba la zona. Lo único que puede contemplar ahora es un gigantesco muro y a Pepe Blanco y sus escoltas supervisando personalmente cada pocos días la evolución de la obra. Blanco veranea en un chalé unifamiliar en la misma isla, al otro extremo, de forma muy discreta; un coche de la Civil está permanentemente aparcado ante el portalón de la finca.
Su piso nuevo es un ático de casi 150 metros cuadrados valorado en unos 360.000 euros. Cuenta con garaje, ascensor, suelos de madera, cuatro habitaciones, dos enormes terrazas acristaladas y vistas al mar desde cualquier punto de la casa. Una vivienda de lujo en un lugar de ensueño que ha provocado una denuncia ante la Fiscalía y protestas de los vecinos ante la residencia.
La polémica nació desde el mismo momento en que se recalificó la zona de Cabo Deiros, resuelta judicialmente hace apenas un año, y en la que muchos han visto la mano del número dos del partido socialista. Un pelotazo urbanístico rodeado de controversias desde que, en 2004, el Ayuntamiento de la Isla de Arosa, en manos del PSOE, aprobó una recalificación que fue paralizada por la Xunta de Galicia a raíz de un informe contrario de la Secretaría General de Costas.
El asunto acabó en los tribunales hasta que la Audiencia Nacional dio, en julio de 2007, el visto bueno a la operación gracias a un informe del secretario del Ayuntamiento de la isla, que señalaba que, desde antes de 1988 (año de la entrada en vigor de la Ley de Costas) en ese mismo lugar existían todas las condiciones para catalogar como urbano el terreno: pavimentación, alumbrado público, alcantarillado y agua corriente. Algo que desmiente Gonzalo Durán, alcalde de Villanueva desde hace 13 años, y también de la isla entre 1995 y 1997, fecha en que se segregaron ambos municipios. «Ahí no había agua antes de 1988. En 1991 el pleno del Ayuntamiento aprobó una iniciativa para llevarla, así que queda claro que antes no podía haberla. Las actas lo demuestran», señala el edil.
DE 100 A 20 METROS
«Gracias a este informe, la distancia legal para construir pasó de 100 a 20 metros. Si el informe remitido por el secretario del Ayuntamiento es falso, se cae la sentencia y por tanto la legalidad en la recalificación del terreno», explica el abogado Alfredo Gómez Mendizábal.
El dato que ha hecho sospechar a muchos salta a la vista desde la entrada misma de la obra. A pesar de que el contencioso se resolvió el 5 de julio de 2007, los trabajos comenzaron siete meses antes, en octubre de 2006. Lo confiesa el cartel de la constructora que preside la edificación.
La asociación de afectados por estafas inmobiliarias (Cafines) denunció ante la Fiscalía la ilegalidad de la vivienda y aportó para ello fotos y documentos. Según su vicepresidente, Raimundo Piñeiro, el bloque principal -son tres- ha sido adquirido por varios responsables del Partido Socialista.
Para el alcalde de la isla, el también socialista José Vázquez, las licencias estaban concedidas antes de que fuera obligatoria la aplicación de la norma. El edil está convencido de que alguien «manipula» a los afectados para perjudicar a «determinadas figuras políticas». El concejal de Urbanismo de la isla, Luciano Otero, señaló que el deslinde de esta zona está resuelto desde hace años y aprobado en el Plan de Urbanismo: «Si no hubiera comprado ahí el señor Blanco no habría polémica».


martes, 12 de agosto de 2008

Un abogado denuncia la «inseguridad jurídica» de la norma


El abogado José Ortega, cofundador junto a Carmen del Amo de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas, afirma que esta norma produce «inseguridad jurídica», tanto por sus contenidos como por su aplicación.
De entrada, señala la Ley de Costas de 1988 introduce una modificación, respecto a normativas anteriores, sobre el alcance de los temporales, que definen el límite del dominuio público terrestre. Anteriormente, el alcance de un temporal ordinario y previsible marcaba el límite, sin embargo, a partir de 1988, se tienen también en cuenta los temporales extraordinarios. Así, comenta Ortega, si un temporal entra hasta el centro de una ciudad de forma extraordinaria, se puede declarar de dominio público una población completa.
Esto crea «una inseguridad jurídica», asegura, hasta el punto de que «nadie puede tener la seguridad de mantener su vivienda comprando una casa en primera línea de playa».
Además. continúa, la ley define de dominio público no sólo las playas, sino, desde 1988, las dunas asociadas a ella, donde se era legal construir edificaciones. Este abogado afirma que desde la entrada en vigor de la Ley se han sucedido dos interpretaciones contradictorias. Hasta 1997, los tribunales consideraban que el entorno natural estaba desnaturalizado con las construcciones, con lo cual sus propietarios no perdían sus derechos.
Pero a partir de entonces, los tribunales interpretaron que el entorno natural no se desnaturalizaba, por lo que los propietarios perdían sus derechos de propiedad y el terreno pasaba a dominio público.
Por estas razones, este abogado impulsó el envío a la Unión Europea un escrito de protesta comentado casos concretos de «aplicación retroactiva, abusiva y arbitraria» y donde pedía una investigación de la aplicación de la norma en España, que ha sido admitida a trámite la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo.

http://www.abcdesevilla.es/20080803/andalucia-actualidad/abogado-denuncia-inseguridad-juridica-200808022137.html

miércoles, 30 de julio de 2008

En el veinte aniversario de la Ley de Costas

En enero de 1986, en Valencia, la Administración paralizó la construcción de una discoteca que estaba literalmente a cuatro metros del mar. El arquitecto responsable ni siquiera sabía que había infringido la ley de costas, porque ignoraba su existencia. Meses después la misma Administración ordenó un derribo en Puzol. El alcalde denunció, airado, que las obras venían amparadas por el PGU, y así era, por lo que estaban al mismo tiempo prohibidas y permitidas. Aquella ley de costas de 1969, ignorada por casi todos, y desconexionada del planeamiento urbanístico, era más teórica que real, como el espectro del holandés errante, y había que hacer algo.

Ese algo fue la ley de costas de 1988, que tuvo la virtud de coordinarse con el urbanismo, el atrevimiento de asignar efectos civiles al deslinde (usted pierde su propiedad sin la previa intervención de un juez) y el defecto de dejar más interrogantes que certezas. El principal era éste: ¿Qué sucede con los terrenos que pasan a ser dominio público con la nueva ley, pero que ya estaban construidos con anterioridad? No son demaniales porque la constitución en ellos los ha desnaturalizado, se decía en los primeros años. Pero en 1997 un joven y audaz jefe de costas hizo triunfar la fórmula contraria, tragándose una urbanización, los Arenales del Sol, que había sido construida en los setenta fuera del dominio público. Fue esta nueva, revolucionaria y en cierto sentido impúdica interpretación de la ley, transformada en hábito y aplicada a toda España, lo que causó la reciente fundación de la Plataforma Nacional de Afectados por la ley de Costas y la casi inmediata presentación en el Parlamento Europeo de una queja contra los abusos del Goberno.

Veinte años después del nacimiento de la ley de costas, el panorama es desolador. Los responsables, malinterpretando su propósito de frenar la presión urbanística sobre el litoral, se han estado cebando en inofensivos pueblos de pescadores y barrios marítimos tradicionales que siempre habían estado allí. Cerraron un ojo y entornaron el otro para ignorar la construcción de complejos turísticos tan espectaculares como ilegales en tramos de costa antes vírgenes. Dieron lugar a desigualdades grotescas aplicando la ley con unos criterios o los contrarios, según conviniera. Crearon ellos mismos problemas innecesarios que luego no han sabido resolver: ahí está aún Anales del Sol, once años después. Si los edificios eran ilegales, deberían ser derribados. Si por el contrario eran legales, los propietarios tendrían que recibir la concesión prevista en la ley. Pero la Administración no hace una cosa ni la otra, porque no sabe qué hacer, y tiene condenados a los vecinos a un limbo jurídico inaceptable, en el que cada uno ignora cuáles son sus derechos.

No conozco ninguna situación comparable en cuanto a inseguridad jurídica a la creada por estos auténticos desmanotados, muy preocupados por deslindar rápidamente la costa, pero que, como ven, no acaban el trabajo y lo dejan todo manga por hombro.En el fondo el problema ha sido la ausencia de control político.

La aprobación del deslinde es una competencia del Ministro delegada desde hace lustros en el Director General de Costas, y éste se ha estado dedicando a exprimir la ley como un limón, sin considerar el conjunto de los intereses en juego, que es lo que hacen los políticos. Por todo ello, estos años merecen calificarse de calamidad colectiva.

Resulta simbólico que el Parlamento Europeo haya admitido nuestra queja coincidiendo con el veinte aniversario de una ley que nació con las mejores intenciones, y que en manos no tan necias podría haber sido el instrumento que realmente necesita el país para proteger sus costas de la plutocracia ladrillera.

Una revisión de la praxis en la aplicación de la ley estaría bien, pero aún mejor sería reformar sus pasajes ambiguos, dándoles precisión para impedir que surja un nuevo funcionario público decidido a jugar a Dios interpretándola y aplicándola según sus manías personales, y arrastrando consigo a todo este desgraciado pais, incluyendo víctimas (por necesidad), políticos (por desatención) y jueces (por fidelidad a la letra de preceptos ambiguos pero obligatorios).

El Gobierno, con buen criterio, ya ha empezado a limpiar la casa de todopoderosos iluminados y ahora debería demostrar con hechos concretos su disposición real a salvar España de las indecencias que nos ha tocado vivir.

José Ortega es abogado.

martes, 22 de julio de 2008

LA COMISIÓN DE PETICIONES DEL PARLAMENTO EUROPEO ADMITE A TRÁMITE LA QUEJA POR APLICACIÓN ABUSIVA DE LA LEY DE COSTAS


La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo acaba de admitir a trámite la queja contra España formulada por José Ortega en nombre de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas.
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El Presidente de la Comisión, Marcin Libicki, informa que el contenido de la denuncia guarda relación con las actividades de la Unión Europea y que el Parlamento ha solicitado a la Comisión Europea una investigación preliminar.

La denuncia fue formulada por la PLATAFORMA NACIONAL DE AFECTADOS POR LA LEY DE COSTAS, que agrupa a unos veinte mil afectados de toda España, y remitida junto a la Comisión de Peticiones a los partidos políticos, Defensor del Pueblo, Presidente del Gobierno, Ministra de Medio Ambiente, Presidentes de las Comunidades de Valencia y Canarias, Consejo General del Poder Judicial. También se solicitaron comisiones de investigación en el Parlamento de Canarias, Cortes Valencianas y Congreso de los diputados.

Excepto el Defensor del Pueblo, que aún está estudiando la denuncia, el Presidente del Gobierno, que remitió la queja a la Ministra y convergencia i Unió, que dio una respuesta protocolaria, el resto de destinatarios ni siquiera acusó recibo del documento, y mucho menos accedió a las audiencias o entrevistas que en cada caso se solicitaban.

Es sintomático que la única instancia que decididamente va a investigar el asunto está situada fuera de España. A partir de ahora los responsables de loa abusos tendrán que dar muchas explicaciones y dejarán de estar amparados por sus superiores del gobierno.

La decisión de la Comisión de Peticiones llega en un momento simbólico, puesto que el próximo día 28 la ley de costas cumple veinte años.

Contacto: José Ortega tf. 629511225

http://www.lasprovincias.es/valencia/20080722/mas-actualidad/espana/union-europea-admite-tramite-200807222021.html

http://www.panorama-actual.es/noticias/not267017.htm

http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008072200_19_475643__Comunitat-Valenciana-admite-queja-contra-aplicacion-abusiva-Costas

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/22/valencia/1216753508.html

martes, 15 de julio de 2008

Los afectados por la Ley de Costas amenazan con dejar de pagar la hipoteca a los bancos



50.000 valencianos secundarán la medida si no terminan las expropiaciones
16.07.08 - Las Provincias J. SANCHIS VALENCIA

La Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas ha tomado una decisión que puede causar la pérdida de millones de euros a las entidades bancarias españolas: va a recomendar a sus afiliados que dejen de pagar las hipotecas

La presidenta de la Plataforma, Carmen del Amo, ya se ha puesto en contacto con distintas entidades y asociaciones bancarias para comunicarles la decisión. El objetivo es que las entidades de depósitos comuniquen al Gobierno la situación que se puede crear, ya que les haría perder millones de euros, para que suavice la aplicación de los deslindes y se avenga a pactar con los afectados.

Para hacerse una idea de la magnitud que puede alcanzar la iniciativa, sólo en la Comunitat 50.000 valencianos pueden dejar de pagar sus hipotecas. En el conjunto del Estado los perjudicados superan el medio millón.


La UE investigará la ley estatal de Costas tras las reclamaciones de varios embajadores en Bruselas

Diplomáticos de distintos países trasladan al Gobierno y al PSOE en Europa las quejas de los afectados

JUAN SANCHIS LAS PROVINCIAS VALENCIA
15 Julio 08

La Unión Europea investigará la aplicación de la Ley de Costas por parte del Gobierno español. Este fue uno de los compromisos que adquirió el presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, el español Enrique Barón, en una reunión mantenida el pasado 17 de abril con embajadores de distintos países de la UE.Los diplomáticos le transmitieron el malestar de los residentes de sus países en España ante la aplicación de esta normativa. Según las fuentes consultadas, Enrique Barón les indicó que la cuestión estaba en manos de la Comisión de Peticiones y que ésta se iba a encargar de estudiar los posibles abusos en la aplicación de la Ley de Costas por parte del Ejecutivo Central.Es más, las mismas fuentes explicaron que el eurodiputado socialista les aseguró que la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo no se iba a desentender de la denuncia y la iba a estudiar antes de tomar una decisión.Y es que el malestar por la forma en la que el Gobierno ha aplicado la Ley de Costas durante los últimos años ya ha traspasado las fronteras españolas. Bruselas tiene el expediente sobre la mesa. Pero, además, los afectados de otras nacionalidades residentes en España están presionando ante sus respectivas embajadas para que tomen cartas en el asunto.Presión en España La presión diplomática no se queda sólo en Bruselas. Las distintas embajadas han empezado a moverse en España. A fines del mes de junio el cónsul general de la Embajada de Alemania en España se reunió con el secretario general del Mar del Ministerio de Medio Ambiente, Juan Carlos Martín Fragueiro, y otros cargos del departamento dirigido por Elena Espinosa.El objetivo de la reunión era transmitirle el malestar de los afectados por la aplicación de los deslindes aprobados por el Ministerio de Medio Ambiente y que afectan a ciudadanos alemanes residentes en la Comunitat y otras autonomías de España.Se trata de un tema muy delicado, ya que la aplicación de la Ley de Costas es una cuestión interna del Estado español. Los representantes de la Embajada, según las fuentes consultadas, únicamente preguntaron sobre la posible incidencia que podía tener la política del Ejecutivo central en los ciudadanos de su nacionalidad. Las mismas fuentes explicaron que los representantes del Ministerio de Medio Ambiente prefirieron no dar una respuesta directa y señalaron que la Ley de Costas es constitucional.Es más, el embajador de Alemania en España, doctor Wolf -Ruthart Born, se ha puesto en contacto con el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, para elevarle las quejas de los residentes alemanes en la Comunitat afectados por la actuación del Gobierno.La Comisión de Peticiones tenía que haber evaluado el informe remitido por la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas en su reunión del pasado mes de junio. Por razones todavía no aclaradas pospuso su decisión hasta el mes de septiembre.Los propietarios han denunciado ante el Parlamento Europeo los supuestos abusos cometidos por la Administración central en la aplicación de la Ley de Costas de 1988. Entre sus quejas plantean que mediante un proceso administrativo puede arrebatarseles su propiedad prácticamente sin compensación económica. Y todo ello pese a que compraron un terreno o construyeron una vivienda cumpliendo estrictamente la legislación vigente en el momento.El documento remitido por la Plataforma denuncia lo que, en su opinión, se trata de una actuación arbitraria de la Administración en la aplicación de la Ley de Costas. Los afectados ponen de manifiesto la inseguridad jurídica en la que se encuentran los propietarios, ya que no se respetan los derechos adquiridos. Según el informe que tiene en su poder la Comisión de Peticiones, el Gobierno está aplicando la norma con efectos retroactivos, sin respetar el carácter legal que las edificaciones podían tener en el momento de su construcción.Una parte destacada del informe se centra en los abusos cometidos por la Administración al unir deslindes con derribos. Dos aspectos que, según la Plataforma, no tienen nada que ver. El documento llega a calificar de "fraude" el hecho de que el Ministerio asocie los dos procesos y encima obligue a los desahuciados a pagar las demoliciones. La queja expone que los deslindes, según establece la Ley de Costas, se limitan a la recuperación por parte del Estado de la propiedad de unos terrenos o de las edificaciones que haya en ellos. La denuncia explica que, en ningún caso, la recuperación de la propiedad por la Administración implica su derribo.Los afectados esperan que la preocupación que están mostrando otras naciones europeas sirva ahora para que la Comisión de Peticiones y otras instituciones tomen cartas en el asunto e intercedan ante el Gobierno español.jsanchis@lasprovincias.es

http://www.lasprovincias.es/valencia/20080715/valenciana/investigara-estatal-costas-tras-20080715.html